Javier Cohene Mereles, el paraguayo que nunca debutó en River

Una de las cosas que mas le puede costar a un futbolista es rendir con la camiseta de un equipo “grande”, ya sea de Argentina o de otro país. Por la presión, por el contexto, por las pocas chances, etc, muchos fracasan. Todos los refuerzos que llegan a dichos clubes, en especial a River, son apuestas. Apuestas que pueden salir bien o que pueden salir mal (este último resultado es el que predomina). Y ese fue el caso de Javier Cohene Mereles, el paraguayo de 22 años que llegó a River en 2010 de la mano de un “casting” de Néstor Gorosito, por entonces DT del Millonario, y que jamás llegó a debutar. Esta es su historia.

EL CASTING Y LA LLEGADA A NUÑEZ

En 2009 River no vivía buenos momentos. El club estaba hecho un caos a nivel institucional, sospechas de la dirigencia, los quinchos se habían convertido en un aguantadero de barras y dentro de la cancha el equipo tampoco daba respuestas desde lo futbolístico. Luego de un flojo Clausura 2009 (el Millonario finalizó en la 8º posición), llegó el receso invernal de aquel fatídico 2009 para armar un nuevo plantel. Néstor Gorosito pidió un plantel competitivo para afrontar el Apertura, pero, consciente de los serios problemas económicos y financieros que había en Nuñez por ese entonces, Pipo se tuvo que arreglar con lo que pudo e ideó una especie de “casting” para seleccionar jugadores. “Casting” que le valió el enojo del Burrito Ortega, que le salió al cruce. Allí es donde apareció, entre otros, Javier Cohene Mereles.

Sin plata para realizar incorporaciones, el DT comenzó a realizar diversas pruebas a distintos jugadores para ver si estaban capacitados para formar parte de River Plate. Durante algunas semanas, desfilaron por un puesto en la defensa nombres insólitos como el del chileno Nicolás Larrondo (ex Universidad de Chile) y el uruguayo Rodrigo Brasesco (Racing de Montevideo). Pero hubo solo dos jugadores que pasaron el test de Pipo. Dos paraguayos: Miguel Paniagua, volante central, y Javier Cohene Mereles, defensor central.

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En pleno duelo con el Ogro Fabbiani. Fuente: Prensa River.

De este último hablaremos en esta nota. Nacido en Pirayú, un humilde pueblo paraguayo que no supera los 2000 habitantes, Mereles recaló en River luego de superar el “casting” de Gorosito. Con pasos por  General Díaz de Luque, Passo Fundo de Brasil y Olhanense de Portugal, todos acostumbrados a pelear abajo en la tabla, el defensor arribó de la mano de su representante, Mario Chinea, quien le acercó un DVD a Pipo Gorosito con sus movimientos y mejores jugadas.

Es un jugador fuerte que cabecea muy bien y es joven. Normalmente, en los videos que nos dan todos juegan muy bien porque nunca los gambetean, por eso lo vamos a evaluar durante esta semana”, sentenció el DT en aquellos momentos. Lo cierto es que Gorosito terminó dando el OK y Javier Cohene Mereles se sumó a River.

Voy a demostrar que no se equivocaron al elegirme. No es que lo creo, estoy seguro de que me va a ir bien y las personas que confiaron en mi no se van a sentir defraudadas. Tengo las características de zaguero paraguayo: soy fuerte, me hago respetar en el juego aéreo, no tengo problemas en salir jugando, pateó con las dos piernas y soy rápido” se describía a si mismo Javier Cohene Mereles, mientras se subía al auto con Paulo Ferrari para dejar el entrenamiento de River. El Loncho lo traía y lo llevaba siempre.

Javier Cohene Mereles, River, 2009, Apertura 2009, Gorosito

EL DEBUT QUE NUNCA FUE

El paraguayo solo estuvo seis meses en River y jamás pudo debutar de manera oficial. La zaga central de aquel River estaba compuesta por Gustavo Cabral y Nicolás Sánchez y el guaraní nuca pudo hacerse un lugar ni siquiera en el banco de suplentes. De los 19 partidos del Apertura 2009, Mereles fue al banco en uno solo (un 2-2 ante Gimnasia de La Plata en el Monumental) y no ingresó ni un minuto.

En ese desastroso Apertura 09, River finalizó 14º, ganó solo cinco partidos a lo largo del torneo y poco a poco empezaba a mirar de reojo los promedios para no descender. Esos seis meses, desde junio a diciembre, englobaron la estadía de Cohene Mereles en River. Para colmo, en septiembre de aquel año el paraguayo sufrió un violento asalto en el barrio de Saavedra.

Mereles se encontraba en el Coto de Avenida Ricardo Balbín y Manzanares, realizando las compras con su esposa embarazada y su hija, cuando quedó como rehén de un asalto. Los ladrones no lo agredieron ni a él, ni a su familia ni al resto de los rehenes.

Golpearon a los guardias de seguridad y se llevaron la recaudación de dos cajas a la hora en la que se jugaba el partido entre Paraguay y Argentina por las Eliminatorias para Sudáfrica 2010. Lo curioso de la situación es que, en un momento, Cohene agarró su celular y llamó a su compatriota Miguel Paniagua para relatarle lo que estaba viviendo: el volante no sólo intentó tranquilizarlo, sino que justamente durante la charla llegó el gol de Haedo ValdezEl otro dato insólito: los delincuentes jamás reconocieron a Mereles ni se dieron cuenta que era jugador de River.

Sin haber jugado un solo minuto, con la incomodidad de vivir en Argentina y además sumándole que Leonardo Astrada (tomó el mando de la dirección técnica luego de la renuncia de Gorosito en la fecha 7) no lo iba a tener en cuenta ni a él ni a su compatriota Paniagua, Mereles rescindió su contrato, armó las valijas y se fue a Sportivo Luqueño de su país natal.

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Marcando a James Rodríguez, cuando aún jugaba en el Porto.

¿QUE FUE DE SU CARRERA?

Llegó a Sportivo Luqueño y su estadía allí también fue un suspiro. Estuvo solo seis meses, no jugó ni un solo minuto y rescindió su contrato. Se sumó a las filas del Pacos Ferreira (un equipo acostumbrado a pelear el descenso), donde logró mantener un rendimiento positivo. Jugó 76 partidos a lo largo de tres años, marcó siete goles y brindó dos asistencias. Buenos números teniendo en cuenta su posición: defensor central.

Pero, fue en la temporada 2012/13, cuando Mereles ya había perdido la titularidad, que el Pacos Ferreira realizó la mejor campaña de su historia. Finalizó tercero y clasificó a la ronda previa a la fase de grupos de la Champions League, donde cayó por goleada -8 a 3 el global- ante el Zenit San Petersburgo ruso, y terminó en la Europa League.

Dejó el Pacos Ferreira y se quedó en Portugal, el que parecía ser su lugar en el mundo. Firmó con el Vitoria Setubal, otro equipo que siempre arañaba la mitad de tabla. Jugó 20 partidos, gritó en dos ocaciones y brindó tres asistencias, en ocasiones jugando como lateral por la derecha. No la rompió pero cumplió.

Pacos Ferreira, Cohene Mereles, Portugal

SERBIA Y LA SELECCIÓN DE PALESTINA

En un giro completo, Cohene Mereles decidió dejar Portugal. Ante la falta de oportunidades de ser convocado a la Selección de Paraguay, el defensor se unió a la selección de Palestina. Y su debut no podría haber sido más auspicioso: jugó de arranque en un amistoso frente a Taipei, donde su selección se quedó con la victoria por 7 a 3, y marcó un gol. El primero y el último oficial, ya que al día de hoy nunca mas volvió a ser convocado para jugar con Palestina.

Como en Palestina era casi imposible vivir debido a los conflictos Bélicos, el paraguayo se mudó a una liga exótica y firmó con el FK Borak Cacac de la Segunda División de Serbia, para estar “cerca” de su selección. Un fútbol completamente inhóspito. Allí solo jugó seis partidos y rescindió su vínculo.

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Cohene Mereles, con al 23, celebrando su gol en Palestina.

Dejó Serbia sin pena ni gloria y a mediados de 2015 firmó con el Atlético CP de la Liga Pro (segunda división de Portugal). Pero este último paso por Portugal no fue el esperado. Jugó tan solo 144 minutos (derrotas ante Olhanense y Penafiel por 1-0 y 2-1 respectivamente), se lesionó, terminó la temporada a mediados de 2016, no le renovaron y desde ese entonces Javier Cohene Mereles no tiene club.

En diciembre de 2017 sonó para ser refuerzo de Olimpia, pero el equipo paraguayo desistió de contratarlo debido a su nula actualidad futbolística. En 2018 el jugador manifestó estar en Paraguay, recuperándose de una lesión crónica del tobillo (la misma que lo dejó fuera del Atlético CP) y esperando una oportunidad. Esa oportunidad aún no ha llegado y desde 2016 que el paraguayo no pisa un estadio. A los 32 años y con una lesión crónica, su futuro parece estar muy lejos del fútbol.

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