Rodrigo Archubi, del doping en River al exilio

La carrera de un futbolista puede dar un giro de 360 grados en menos de lo que uno espera. Eso le pasó a Rodrigo Archubi. El volante llegó a River en 2008 para cumplir un sueño. Pero ese sueño estuvo lejos de alcanzarse. Un doping, que hasta el día de hoy sigue sin esclarecerse, lo marginó de la elite futbolística y lo llevaron al exilio en el  remoto fútbol de Kuwait para terminar en el club Dock Sud de la Primera C.

EL SUEÑO DE LLEGAR A NUÑEZ

Ni el propio jugador hubiese imaginado que, en su carrera futbolística, iba a pasar algo llamado River Plate. Rodrigo Archubi llegó a Nuñez de la mano del “Cholo” Simeone de cara a lo que sería la consagración en el Clausura 2008. El nacido en Remedios de Escalada venía de coronarse con Lanús en el Apertura 2007, haciendo un gol en La Bombonera en la anteúltima fecha, arruinándole el tricampeonato a Boca.

En 2007, Archubi ya había estado cerca de llegar a River pero fue recién en 2008 cuando la operación se dio. River le compró el pase al Olympiakos griego, que en realidad tenía influencias del empresario israelí Pinas Zahavi, quién intervino en la operación. Desembolsó cerca de 3.000.000 de euros para quedarse con el jugador que llegó junto con Gustavo Cabral y Sebastián Abreu, en ese entonces los flamantes refuerzos. También compartió plantel con Juan Marcelo Ojeda, arquero del cual ya hablé en otra nota.

Historia conocida. River salió campeón del Clausura 2008 e inmediatamente al torneo siguiente, el Apertura 2008, finalizó último. Algo que al día de hoy ningún equipo repitió. Archubi jugó varios partidos, marcó algunos goles (ante Arsenal en el José Amalfitani, uno de los más importantes) pero no era la figura estelar del equipo.

Después de eso llegaría el fatídico año 2009. Año en el que su carrera sufrió un cambió drástico. El 27 de septiembre, luego de un partido con Gimnasia de La Plata disputado en el Monumental (empate 2-2), correspondiente al Apertura 2009, Archubi fue llamado a un sorpresivo control anti-doping después del partido. Y acá arranca otra historia.

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EL DOPING, LA SANCIÓN Y EL AÑO Y MEDIO ENTRENÁNDOSE SOLO

“Sé que hubo algo raro, pero lo voy a contar el día que me retire porque no quiero ensuciar a ningún compañero. Ya demasiado me ensuciaron a mí” es la frase que retumba en una nota que El Gráfico le realizó a Archubi cuando aún se encontraba disputando la Liga de Kuwait.

Luego del partido con Gimnasia, Archubi disputó dos encuentros más (sendas derrotas ante San Lorenzo e Independiente) hasta que se conoció que había dado positivo en el control de doping. La sustancia fue THC, uno de los “elementos” prohibidos de menor sanción. Le cayeron tres meses de castigo y allí comenzó un calvario que duró mucho tiempo.

Conocida la sanción, Daniel Passarella tomó la decisión de marginar al jugador del plantel. No solo él, sino que Martín Galmarini y Facundo Quiroga también fueron apartados (por otras cuestiones, no por un doping). Estos últimos rescindieron su contrato con River y rearmaron sus carreras, pero el caso de Archubi fue distinto. El zurdo hizo resistencia de su soledad y viajó ida y vuelta durante 18 meses seguidos desde Lomas de Zamora hasta Núñez para entrenarse solo, con un preparador físico designado exclusivamente para él y sin verle la cara a ningún compañero.

Fue también su representante quién lo dejó “en banda”. Con el doping consumado, su agente (cuyo nombre no vamos a revelar por diferentes cuestiones) nunca más volvió a hablar con él. “A mi representante lo conocía desde que tenía 15 años, pero desde el doping no me llamó nunca más. Yo sabía que podía pasar: si no producís más plata, estos tipos no te dan pelota, y yo era un jugador sancionado y suspendido” relató el jugador.

Con contrato hasta mediados de 2010 y completamente marginado de River, Archubi tuvo la posibilidad de recomponer su carrera en el modesto Juventude de la Segunda División de Brasil. Fue invitado al club brasileño por un primo de Ronaldinho. Creer o reventar, pero fue así. Firmó un precontrato en Brasil y cuando volvió a River para rescindir su vínculo, se encontró con que la dirigencia no quería pagar la deuda que mantenían con él. Entre idas y vueltas, se tuvo que quedar seis meses más parado, sin ningún tipo de actividad, a la espera de que su contrato se cumpliese para salir con el pase en su poder.

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Fuente: Mundo La Voz.

EL EXILIO EN KUWAIT

Lo del Juventude fue un suspiro, prácticamente nunca pudo jugar. Después de recibir sondeos de Godoy Cruz, Unión de Santa Fe, Quilmes, Aurora de Bolivia y Universitario de Perú, Rodrigo Archubi terminó en el Kazma Sporting Club de Kuwait. Un fútbol totalmente remoto y exótico.

“Me llamaron el mismo día que me habían contactado de Unión de Santa Fe. Llevaba casi dos años sin jugar y quería agarrar ritmo, sumar minutos y sentirme importante otra vez. El técnico, que es de Moldavia, había visto videos míos y me quería de carrilero por izquierda o de doble cinco, mis puestos naturales. Haber venido fue la mejor decisión que tomé” reconoció.

El Kazma es uno de los clubes importantes del futbol de Kuwait. Ganó la Premier de aquel país en cuatro oportunidades. Pero, lógicamente, lejos estaba de ser un club parecido a River. Archubi le contó a El Gráfico, entre otros detalles, como es el fútbol allí. Por reglamentación, solo puede haber cuatro profesionales por plantel. Los demás son amateurs. Los jugadores trabajan de día y van al club de noche y a los estadios, que son grandes y amplios, no van más de 100 personas.

BOCA UNIDOS, SPORTIVO ITALIANO Y DOCK SUD

Consumado su contrato en Kuwait, el volante zurdo pegó la vuelta a la Argentina para jugar en el ascenso. Arregló por un año con Boca Unidos de Corrientes para jugar la B Nacional en el año 2013.  Sin pena ni gloria, dejó Corrientes y se mudó al conurbano de la ciudad de Buenos Aires, más precisamente a Ciudad Evita, localidad donde Sportivo Italiano tiene su estadio. En el neroazurro se convirtió en un referente. Jugó más de 100 partidos y el 17 de mayo de 2014 consiguió el tan ansiado ascenso a la Primera B Metropolitana, luego de vencer a Defensores Unidos de Zárate.

Por último, en agosto de 2008 el zurdo recaló en Dock Sud en un mercado de pases algo curioso para el docke. Además de Archubi, también arribaron Ruben “Tito” Ramírez, Gustavo Oberman, Leandro Caruso y Carlos Casteglione. Todos jugadores de renombre para el ascenso y que habían jugado mucho tiempo en Primera División.

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La experiencia en Dock Sud. Fuente: Olé.

Pero la estadía en Dock Sud fue corta. A pesar de haber conseguido la histórica clasificación a la Copa Argentina de 2019, Archubi jugó tan solo seis meses en la Primera C y el 18 de enero de este año rescindió su vínculo con el club de Avellaneda. Ruben Ramírez y Carlos Casteglione también rescindieron sus contratos. Actualmente se encuentra con el pase en su poder y sin club. A Rodrigo Archubi no se la contaron, él las vivió todas. La historia de un futbolista de enorme talento marcada por su propio esfuerzo y también por los malos manejos dirigenciales y el doping.

“Hay cosas que no se pueden decir. Yo duermo tranquilo. El problema es de ellos, que se portaron mal y así les terminó yendo, no por culpa de los jugadores, sino por miles de cosas que pasan ahí adentro.” concluyó.

One thought on “Rodrigo Archubi, del doping en River al exilio”

  1. Jugamos contra el en un torneo de Futbol 8 hace 3 semanas. Perdimos 4 a 1. Metio 2 goles, uno de mitad de cancha. Se nota su calidad en cada pase que da, porque ademas esta muy bien fisicamente.

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